Niñ@s o prepúberes y redes sociales: un punto de vista

redes_sociales_d4207wb12Es cierto que de repente, y cuando los fenómenos empiezan a ser relevantes, aparecen sesudos analistas ( o menos sesudos pero bien remunerados tertulianos) que desde los medios de comunicación tradicionales, nos lanzan mensajes alertando de las posibles maldades de esos fenómenos. Con  las TIC suele pasar y, periódicamente, se recurre a esos temas para rellenar papel o tiempo de radio y televisión, bien porque no hay otro tema a mano, bien porque algún suceso en algún lugar del mundo parece dar argumentos en favor de esa visión catastrófica.

Las redes sociales, Facebook, Myspace, Tuenti, Fotolog o cualquiera otra, son también objetivo de esas embestidas, y los padres y madres que tenemos hij@s en edad de manejar esas herramientas de comunicación y relación social, no sumergimos en un mar de dudas y remordimientos, en el que nos descubrimos, de repente, calculando el tiempo que nuestr@ hij@ está en la red, o espiándole para ver con quién esta conectado o tratando de que sea nuestro “amigo virtual” para tener acceso a su red de amig@s virtuales, cuando no prohibiéndole taxativamente que se “enrede”.

Enrique Dans ha escrito,  mejor que yo, lo que pienso y por eso os ahorro mis argumentos y os recomiendo la lectura de su último post.  A mí me parece muy sensato lo que expone, muy centrado y muy alejado de visiones extremas. Y en definitiva no dice más que que las redes sociales, como todo lo que está al alcance de nuestr@s hij@s, y es atractivo para ell@s como la televisión, o la noche, o el deporte o el sexo o …. merece que dediquemos tiempo a explicarles (a l@s niñ@s) que lo consuman o lo realicen de manera segura y natural. El “prohibido prohibir” de Mayo del 68, es mas necesario que nunca.

Comentarios

Nuestros hijos, los nativos digitales (como nos cuenta Marc Prensky) comunican, comparten, compran y venden, intercambian, crean, se reúnen, coleccionan, coordinan, evalúan, juegan, aprenden, buscan, informan, programan, socializan y crecen de modo diferente. Y prohibir no es la solución.

Yo me inclino por fomentar su propio criterio, que al final es lo que cuenta. En las redes sociales, como en un avión, un campo de fútbol o el aula del colegio, habrá la misma proporción de psicópatas, asesinos, homosexuales, blancos, culés, músicos y mancos que en la vida real. Ni más ni menos.

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